11 octubre, 2020

XXL

Hay una palabra que a millones de personas nos cala, nos persigue, nos tortura de por vida, una palabra que nos da terror decir o que nos digan, la palabra que nos quebranta, nos hiere, nos mata el autoestima: “Estas Gord@”, que al final, lo minimizan diciendo “estas gordit@”, “rellenito” ó “hermos@”. Pero pues, algo nos tienen que llamar, para hacernos ver, que hemos cambiado.

Mi historia es más común seguramente que cualquier otra, empieza desde que tenía 11 años, mis primas, mis compañeros de clase poniéndome apodos, como hacía para sacarme toda esa porquería de palabras que me rondaban la cabeza cada vez que comía y luego corría a verme al espejo.

Evidentemente crecí llena de complejos, inseguridades, frustraciones y siempre comparándome, queriendo ser otra persona. En algún momento de mi vida llegué a estar tan delgada decían, pero yo nunca lo vi, nunca lo viví, nunca lo sentí, y desgraciadamente regrese al punto cero del comienzo de esta historia.

No te diré que aprendamos a amarnos a nosotros mismos, porque aún a mí se me hace difícil convencerme de que estoy bien, nosotros que pasamos por el sobre peso debemos vivir día a día esforzándonos por no perder el control de nuestro estado mental y de nuestro estado físico, muchos no comprenderán y dirán: “estas bien”, “sos exagerada”, “vivís diciendo que estás gorda pero no haces nada para bajar de peso”, “no se trata de no comer, sino de comer saludable.”

Pero realmente no saben lo difícil que es, dejar de comer lo que te gusta o lo placentero que se siente darte un atasco de comida cuando estás triste, estresado, o porque simplemente tienes hambre, aunque al final termines peor de cuando empezaste.

Buscar ropa es una tortura para nosotros, casi nada nos queda bien, no nos queda como a los maniquíes o a la chica que pesa 50 libras menos que vos, la incomodidad de una faja para disimular las llantas, una blusa, camiseta o pantalón que nos ciña la barriga es la peor forma de castigo que la vida nos puede dar por comer mucho.

Hoy en día no estoy perfecta y tampoco creo estarlo en algún momento, las medidas socialmente perfectas aún no las tengo, vivo en una dieta eterna, debo admitir que me gusta comer, he aprendido a vivir con la preocupación de no apropiarme de aquellos insultos que me calaban de pequeña, así que trato de mantener el equilibrio de lo que amo y lo que odio, para estar en el punto medio.

Me peso cada mes y trato de abrir mis oídos a palabras agradables, de las personas que me quieren, y esforzarme por desechar las palabras negativas del mundo que me rodea, empecé a sentirme libre, cuando me di cuenta que nunca encajaría en ese estrecho molde que la sociedad había reservado para mí, la talla que no encaja en los parámetros de aprobación, las medidas que las tiendas no pueden ofrecerte siempre, sin embargo aquí estoy, pisando fuerte ante cualquier reto que me ponga la vida. Llega un momento donde el ejercicio se vuelve mi mejor aliado cuando dejo de discutir con él, es donde empiezo a crear una unión de paz entre lo que soy, y lo que quiero ser.

En fin, no sé si esto te ayudará de mucho, pero quería compartirlo con vos, porque tal vez no sea tu caso, pero puede que haya alguna persona a tu alrededor que en ciertos momentos se han sentido así, y posiblemente no lo hayas notado.

 

Cookies and Cream / Frappe de Caramelo

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