6 junio, 2021

Presagio

Quiero devolverles a aquellas madres, el corazón de sus hijos, que fueron arrebatados de sus manos.
Quiero darle aliento, a aquel que no pudo respirar.
Quiero disfrutar de la navidad, sin pensar en que las pirotecnias son impactos que golpean mis recuerdos.
Quiero gritar mi libertad sin miedo a que sentencien mi voz y me inventen un pasado.

¿Pero cómo puedo desear tantas cosas? Si esto ya pasó, y todo sigue igual.
¿Cómo puedo migrar hacia un cielo más azul, si las posibilidades para surgir también se desvanecen?

Quiero emigrar hacia un cielo más claro.
Donde las palabras de un líder, sean un suspiro de tranquilidad.
Quiero viajar hacia un futuro más tranquilo, sin tanta incertidumbre y poca opacidad.
Quiero ser ese joven que respira sueños y se llena de fe.

Me gustaría levantarme con la esperanza de que mi futuro tiene un papel importante en mi país.
Quiero olvidar, las manchas rojas y negras que dañaron aquel azul y blanco.
Quiero subsistir con los pocos billetes de mi bolsillo, y alimentar a las palomas del parque Darío cuando sienta libertad de estar aquí.

Quiero usar mi libreta de sellos y estampillas, aprovechar la migración de una bandada de pájaros silvestres para conocer lo desconocido.
Quiero ser ese autor anónimo, que escribe para mi país, pensando en que; algún día, estos deseos serán las premoniciones de un país que alzó su voz.

¿Qué hago yo? Si para poder ser luz en otra constelación, tengo que dejar mi hogar de refugio.
¿Qué hago yo? Si para poder ser alguien en la vida, necesito abandonar el encanto de mis ilusiones.

¿Qué hago si no puedo anticipar lo inefable en esta tierra llena de manantiales temporales de felicidad.
Donde respiras noticias con el mismo furor del sol de medio día.

Quiero sentirme más liviana y más viva, aprovechando los escapes de mis días libres, navegando hacia lugares donde añoro poder ser residente algún día, para escapar de las desilusiones de mi bandera, y la migración permanente del guardabarranco.

Y algún día, no muy lejano, volveré a escribir cuando mi azul y blanco, resurja de las cenizas y podamos verlo avanzar hacia un futuro prometedor, donde duela menos, donde no duela tanto.

 

Frappe de Caramelo

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