1 mayo, 2021

Efecto Mariposa

No se trata en que, si uno se pasa la vida trabajando en una habitación, en un escritorio improvisado en algún rincón de la casa, en una oficina, o en las hermosas islas maldivas.

Cuando al fin veamos nuestra vida resumida en rutinas, lo único importante será, si la pasamos haciendo lo que amamos, con las personas que amamos, o si fuimos realmente felices. Trabajas tanto, que te perdés en vos mismo, todos tus problemas, tus relaciones, tus objetivos personales, tus miedos.

Vaya que claramente a como están las cosas no se pueden hacer tantos milagros. Porque honestamente, por muy abrumante que parezca, ¿Crees que aprovechas al máximo esta vida que a veces parece ser hermosa, aterradora y desquiciante? Tal vez no, pero tranquilo, que todos pasamos de alguna forma por eso.

Las grietas nos hacen mejores, nos hacen alguien nuevo, porque la vida es una serie de decisiones, a veces duras, a veces más suaves o llevaderas, nos preocupamos por el futuro y pensamos en el pasado.

Cuando nacemos recibimos nuestra primera palmada de la vida, y no es que los doctores realmente quieran hacerlo, es que realmente «tienen que» hacerlo para que lloremos, desde ese primer minuto de nuestras vidas es el más terrorífico, a partir de ese minuto empezamos a respirar de una forma en la que no estábamos acostumbrados. A decir verdad; viéndolo de ese modo, es una forma bastante traumática de venir al mundo real jajaja

En Japón, cuando un jarrón se rompe, lo arreglan sellando cada trozo con oro líquido, que al enfriarse hace que el resultado final sea perfectamente sólido, más bello y hasta más valioso que el primer jarrón.

Lo mismo debería de pasar con nosotros, (debería) sellar aquello que se ha fracturado en nosotros, con un poco de paciencia, comprensión, generosidad, esperanza, la capacidad más humana que tenemos, amor propio le llaman. Y es mejor, porque el resultado puede ser incluso mucho mejor.

Me atrevería a decir que, muchas personas nunca llegan a sentir lo que es ser excelentes en algo, tal vez por miedo, el temor puede paralizarte de una forma indescriptible, porque, aunque sepamos resolver X o Y problema nos entra una duda de: “¿Y si no puedo y quedó en ridículo?” “¿Y si al final no valoran lo que hice?” “¡Es que no sé por dónde empezar!” Y dentro de tantas preguntas, nos quedamos en un mismo lugar, reaccionamos y solo nos queda decir: “¿En que estaba?” Como cuando abrís el refrigerador y no sabes lo que ibas a buscar, algo así me imagino esos momentos de crisis espontáneas de la vida.

¡Te mereces a vos mismo! Así que; seguí tu instinto, y no te defraudes.

 

Frappe de Caramelo

 

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