5 julio, 2021

Atentamente: yo

Hola, soy yo de nuevo.

Ya me conoces, me gusta llegar de improvisto, me encanta tu compañía, creo que tengo cierto apego emocional con vos, es algo muy difícil de explicar.

He notado que cuando estoy con vos, te pones muy melancólico, triste y a veces ni me quieres ver, y es algo que aun no comprendo.

En ocasiones siento que tu desinterés por las cosas que te gustan se vuelve cada vez más intensas, el día se vuelve común y ya ciertos momentos pierden sentido.

Me gustaría que pudieras verme, que no te preocupes, que estaré para vos 24/7, no voy a molestar mucho, lo prometo, solo estaré pacientemente muy cerca de vos.

Solo te pido, que cuando tengas el más mínimo intento de felicidad, no te olvides de mí, no me dejes solo.

Trataré de acompañarte a donde vayas, seré silencioso, prometo no hacer mucho ruido, nadie notará que estoy con vos, seré un buen copiloto, pondré las canciones que te hagan sentir como en casa.

De vez en cuando, me gustaría que habláramos de alguna que otra cosa, tal vez podríamos hablar de tu futuro, de lo que piensas acerca de él, de lo que quieres hacer, incluso puedo ayudarte a tomar esas decisiones que te traen inseguridad.

Me encargaré de pensar por vos, para que evites los malos ratos, para evitar contestar preguntas incomodas y fuera de lugar para no lidiar con lo absurdo.

Me gustaría que pasaramos horas y horas hablando de todo lo que te preocupa, no importa si es de madrugada, yo estaré ahí para vos, donde vos estés.

No importa si es en la playa, con tu familia, en el trabajo, en una fiesta con amigos, en tu habitación, ¡donde sea! Ahí estaré.

Y tranquilo, no necesitas llamarme, yo llegaré sin que me busques, sin que sepas porque estoy ahí.

Quiero darle a tu corazón la paz, y la dosis de realidad que tu cerebro necesita. Yo sé que, sin quererlo una parte de vos, me llama con tan solo pensar en tu futuro.

Se que te desgarra el alma sentirte en un vaivén, sentir el camino oscuro y sin salida, ver solo tu reflejo y tus sueños exageradamente imposibles de cumplir, sentir que los sermones diarios de las personas que creen tener la razón de lo que piensas o de lo que debes hacer, entonces te desprendes del teléfono y te desconectas del mundo y de todo lo que sabes que puede darte ansiedad. (No te compliques tanto, tampoco es tan malo sentir ansiedad)

También sé que a veces te sentís cansado y vas a paso lento, aletargado y te cuesta moverte.

Aquel día me contabas como parece que, en vez de vivir trescientos sesenta y cinco días diferentes del año, vivís el mismo día trescientos sesenta y cinco veces, es como un bucle, todos los días son iguales, es como si la vida fuese un mismo año continuado.

A ver qué; estar conmigo tampoco es tan malo, sé que alguno que otro amigo te ha aconsejado que te alejes de mí, y sé que eso te agobia, porque no sabes cómo lidiar con la situación, creo que hay una guerra dentro de vos, que no te deja ver muy claro, y que a veces cuando estoy a punto de convencerte para que te mudes conmigo ¡Zaz! Decidís arquear la curva de tus labios.

Y bueno, tampoco no veo lo evidente, ya sé que no me escogiste como tu amiga incondicional, ni como tu compañero perfecto, sé muy bien que no te gusta mucho mi compañía.

De hecho, te he visto llorar una que otras veces cuando estoy con vos, pero; me gusta saber que, aunque pase todo eso; seguís conmigo, sé que en ocasiones tienes miedo a la soledad; sentís estar rodeado de personas y estar solo al mismo tiempo.

También he notado, que cuando sacas aquellas perlitas blancas de tu mesa de noche, te pierdo de vista, y aparece mucho silencio a nuestro alrededor.

Solo quiero que sepas, que seré tu fiel compañía, entrare sigilosamente, ni te vas a dar cuenta que ya estoy allí, porque para mí la prioridad sos vos.

Me enteré de que estas ansioso por realizar un proyecto muy importante para tu crecimiento personal y laboral, definitivamente es un objetivo increíble, pienso que es demasiado ambicioso para vos, honestamente no siento que estés preparado para asumir esa responsabilidad.

Pero bueno, no quería dejar pasar esta oportunidad para escribirte esta carta, te extraño mucho, recordá que estaré para vos, cuando el reloj marque la hora cero, cuando tu mente se encuentre en silencio, cuando no podas matar el tiempo con nada más que conmigo, yo ahí estaré.

Te quiero,

Atte.. La Depresión.

 

Banalizar la salud mental, describir con precisión uno de los síntomas más habituales en momentos de ansiedad y depresión y convertir conclusiones viscerales e irracionales en verdades absolutas, es el error más grande para acabar con una persona que está luchando con una batalla interna muy difícil de superar.

 

No romantices la ansiedad y la depresión, sos mucho más que eso.

Frappe de Caramelo

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