15 junio, 2020

A corazón abierto

A corazón abierto, así podría describir lo que significa estar en una cama de hospital. Aquel día que ya daba por hecho que nunca llegaría, al final se dió.

¿Han estado solos alguna vez en un cuarto frío? No quiero contarles la típica historia común de hospital, la verdad es que ¿A quién le gusta leer esas cosas? Pero, más que pretender aburrirlos, quiero contarles lo que se siente estar con uno mismo.

No sé cómo ustedes pueden canalizar los miedos ¿han notado alguna vez cómo reaccionan frente al miedo?

Ese día en el hospital, sentí mucho miedo, miedo de no volver a ser la misma persona que antes. En la habitación estaba solo yo, luego empezaron a llegar otros pacientes, y para serles honesto me estaba empezando a sentir con un poco de incomodidad.

La verdad es que, nunca me ha gustado ver a otros enfermos, pero vaya que yo estaba ahí con el estómago recién abierto.

Resumiéndoles lo que pasaba en la habitación 25D, la verdad es que no había nada interesante, cada 4 horas llegaban enfermeras a ponerte Intravenosas, y no les cuento lo incómodo que eran las camas, es que era tan grande, que te sentías incómodo por el simple hecho de que no tenía la forma de tu columna torcida.

Es increíble cómo el ser humano es capaz de quejarse tanto, yo lo hacía muy seguido.

Pero en fin, los momentos más abrumantes, ocurrían por las madrugadas, cuando no tocaban antibióticos, y no tenías forma de cómo dormir, al menos con ellos te mantienes con la cabeza en 3 o 4 multiversos.

Día 5
He tenido complicaciones, han decidido dejarme el fin de semana.

¡Que abrumante! dos días más aquí, y, a decir verdad, realmente pasar acostado no es tan encantador como parece.

Día 9 | Habitación 24C
Me han cambiado de habitación, estoy rodeada de personas con cáncer. Debo de reconocer que, si alguien está jugando ajedrez conmigo, esta fue una muy buena jugada, es decir; meter a alguien como yo en un cuarto rodeado de puras esperanzas es un movimiento bastante retador, es que; digamos que no soy una persona tan positiva que se diga, al menos lo puedo reconocer.

¿Pero qué vine yo a hacer aquí? Que paradoja más ingenua.

¿A quién podría ocurrirle la genial idea de poner a alguien operado del estómago en una habitación así? y es que, a decir verdad, disculpen que he sido descortés omitiéndoles la razón por la cual estoy aquí.
Me trague unos cuantos disgustos, uno que otro rencor y tres o cuatro amarguras y un trozo de ira que ni les cuento.

¿Pero estar aquí? es como una revaloración de la vida, pero ya no queda mucho, ya dentro de poco me iré y esto quedará como una anécdota hecha broma.

Día 12
La comida no está mal, lo mejor que me ha gustado ha sido una ensalada caesar que estuvo muy buena, me gustaría que ellos la hubiesen probado, me pregunto si no se cansaran de comer lo mismo, veo que las enfermeras les vienen a ver muy seguido, no me he atrevido a preguntar qué tipo de cáncer tienen, además, ¿Cuál sería la diferencia?

La mayoría son niños, hay uno que otro adulto, pero todos se ven iguales, me gustaría saber que pasa por sus mentes. ¿Será que tienen la esperanza de vivir? ¿O será que realmente hacen lo que pueden?
No lo sé… nunca lo sabré, meterme en sus cabezas sería muy complicado, o al menos así lo veo yo.

Día 14
¡Una Jovencita ha convulsionado! esto es imposible, ¿Que hago yo aquí? En este momento me estoy arrepintiendo de todo lo que he tragado. Lo que he visto ha sido espeluznante, me he quedado en shock mientras todos gritaban en la habitación, es que no he podido ni moverme, tengo todas las cánulas conectadas al brazo.

Se ha quedado con los ojos en blanco y los brazos tiesos, esto no puede ser verdad ¿Irá a sobrevivir?
Veo los ojos de su mamá y no le veo muchas esperanzas, que difícil debe ser guardar esperanzas en momentos como estos, que he de saber yo, solo espero a salir de aquí y poder volver a casa.

¡Ah! han venido los médicos, que alivio, por poco pensaba que se moriría, se ve bastante joven, sería un desperdicio de oportunidades, teniendo un poco de fe.
Sería una falta de cortesía decirles el nombre, pero vamos a ponerle Alexandra.
Alexandra no ha parado de gritar, grita desconsoladamente “Dios mío” “Dios mío” ¿Qué será que pasa por su mente? Si es que está pensando.

Sigo pensando en que mi estómago no tiene nada que ver aquí, luego de esto me quejaré con administración, digo; mi cama pudo haberla utilizado alguien que la necesite para esas condiciones, no es que llegue yo a quejarme por estas situaciones. supongo…

4 horas después…
Se han llevado a Alexandra de la habitación, su cama esta vacía, y mi mente reconstruye escena por escena lo sucedido, ya era de esperarse que pasara esto, he visto todo desde primer plano, ojalá mejore y yo espero los próximos días, poder descansar en paz.

6 días después…
Los médicos han venido, han hablado conmigo, y mi mundo se ha desplomado, he visto una película en apenas 10 minutos, con 2 personas con batas blancas apenas conocidas para mí, me ven con ojos de consuelo y yo no hago mas nada que respirar mientras veo alrededor de la habitación, todo se mueve más lento mientras escucho a los médicos hablar, sus bocas se mueven tan lentamente, que podría deletrear cada letra que pronuncian, pero mi mente va a mil kilómetros por hora, pensando en la película de mi vida, he sentido el alma y el cuerpo fuera de sí; y ahora, tratando de volver a mi conciencia, suspiro y vuelvo en sí.

Me han diagnosticado con cáncer.
Pero, ¿y ahora qué? yo, he estado aquí todo este tiempo, y …

 

 

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